miércoles, 22 de abril de 2009

Ir voluntariamente al infierno


Un grupo de personas se encontraba reunido en un castillo escocés alrededor de la chimenea en la cual se había hecho un gran fuego. Durante la conversación se hizo alusión al cristianismo. Un hombre elegante y de edad dijo a la dueña de casa: –Por lo que acaba de decir, entiendo que usted es cristiana. ¿Cree seriamente en lo que dice la Biblia? –Sí, fue la respuesta. –¿También cree que los muertos resucitarán?, siguió preguntando el hombre. –Sí, volvió a decir la señora. –¿Y que los que no se hallen inscritos en el libro de la vida irán al infierno? –Sí, lo creo, agregó la señora.
Entonces este hombre cruzó el salón hasta la esquina donde se hallaba la jaula de un periquito. Lo sacó de ella, se dirigió a la chimenea y se dispuso a tirarlo al fuego. Asustada, la señora le tocó el brazo, diciendo: –¿Qué está haciendo? ¡Pobre pájaro! El hombre se rió y dijo: –Oiga, usted siente pena por este pobre pájaro, pero su Dios echa millones de personas al infierno. ¿Es éste un Dios de amor?
La señora le dijo: –¡Usted está equivocado! Dios no echa a nadie al infierno. Nosotros los seres humanos vamos voluntariamente a él. Dios sí quiere que todos seamos salvos.
Aún hoy el Señor Jesús ofrece gratuitamente el medio de escapar del infierno, ese lugar de desdicha. En Apocalipsis 22:17 leemos: “El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. “El que cree en el Hijo tiene vida eterna” (Juan 3:36).

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

viernes, 10 de abril de 2009

Dios y su venida en Cristo Jesús por medio del Espíritu Santo



1.
Si Dios se hizo hombre, entonces deberíamos esperar que hiciera una entrada desaconstumbrada en esta vida.


2.
Si Dios se hizo hombre, entonces deberíamos esperar que fuera sin pecado.


3.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperariamos que manifestara lo sobrenatural en forma de milagros.


4.
Si Dios se hizo hombre, entonces deberiamos esperar que tuviera un agudo sentido de diferencia de los demás hombres.


5.
Si Dios se hizo hombre, entonces ciertamente sus palabras serían las mas grandes que se han dicho.


6.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperaríamos que tuviera una influencia duradera y universal.


7.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperaríamos que satisficiera el hambre espiritual en el hombre.


8.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperaríamos que ejerciera poder sobre la muerte.

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Dado esto, te invito a que creas en mi Señor Jesucristo...


La venida de Jesucristo es confirmada por las 332 distintas predicciones que fueron literalmente cumplidas en Cristo. (Antiguo Testamento)
El nuevo testamento se refiere al Cristo, Vivo, muerto y Resucitado.
Jesucristo es el camino, la verdad y la vida, Amén!


Un consejo: Lee la Biblia, para que tu y tu casa sean liberados del maligno!

sábado, 4 de abril de 2009

No culpes a la lechuga...


Una noche, varios estudiantes esparcieron queso Limburgo sobre el labio superior de un compañero de cuarto mientras éste dormía.

Al despertarse, el joven sintió el mal olor y exclamó: "¡Esta habitación huele mal!"

Se asomó al pasillo y dijo: "¡El pasillo huele mal!"

Saliendo del dormitorio dijo: "¡El mundo entero huele mal!"

¿Cuánto tiempo crees que tardó en darse cuenta de que el problema estaba debajo de su nariz?

Es fácil, y hasta nos resulta natural, encontrar defectos en el mundo que nos rodea, y seguir ciegos a la manera en que contribuimos al problema. ¿Seremos nosotros el problema?

Cuando plantamos lechuga y no crece bien, no le echamos la culpa a la lechuga, sino que buscamos las razones por las cuales no está creciendo bien. Tal vez necesite fertilizante, o más agua, o menos sol.

En el huerto de nuestras relaciones interpersonales, nuestro trabajo como jardineros es buscar el clima más propicio y nutrir el suelo. Debemos quitar la maleza del negativismo y la autojustificación para proteger las tiernas plantas del calor de los celos y de los fuertes vientos de la ira. Cuando aplicamos el amor de Dios y su cuidado en el trato con las personas, ciertamente nuestras relaciones crecerán y florecerán.
1 Corintios 3:8
Y el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno recibirá su recompensa conforme a su labor.