martes, 20 de enero de 2009

Un millón de sapos


Muchos se angustian por problemas que, en su mayoría, nunca llegan a hacerse realidad. Sufren con anticipación, pensando e imaginando cosas que pudieran suceder. La mayoría de nuestras preocupaciones se deben a la falta de confianza en Dios.

Un hacendado fue a la ciudad y le preguntó al dueño de un restaurante si podía utilizar un millón de piernas de sapos. El dueño del restaurante quedó asustado y quiso saber dónde pretendía el hacendado conseguir tantas piernas de sapos. El hacendado le respondió: Cerca de mi casa hay un pequeño lago que está invadido e infestado de esos bichos. Son millares y hacen un barullo infernal, croando toda la noche. ¡Me estoy volviendo loco!

Quedó decidido, entonces, que el hombre le traería quinientos sapos por semana, durante algún tiempo. En la primera semana, el hacendado volvió al restaurante un poco avergonzado, pues traía en sus manos dos sapos. El comerciante le preguntó: ¿Dónde está mi pedido?

El hombre respondió: Yo estaba totalmente engañado. ¡Había solo estos dos pequeños sapos en el lago! Ellos solos son los que hacían todo el barullo.

La próxima vez que alguien te critique o se ría de ti, acuérdate de que no son miles de sapos los que hacen todo el barullo, sino apenas dos sapitos. Mientras dos critican y ríen, cientos te apoyan y animan.

Acuérdate de que las angustias y los problemas parecen mayores en la oscuridad. Hay una posibilidad muy grande de que, cuando llegue mañana y lo pienses mejor, el problema habrá disminuido su importancia o habrá desaparecido, quedando en su lugar un asunto de fácil solución.

Lo mejor es dejar las preocupaciones en las manos de Dios. Ten hoy un día feliz, sabiendo que Dios está en el control de tu vida.

Pero yo le cantaré a tu poder, y por la mañana alabaré tu amor: porque tú eres mi protector.
Salmo 59:16

El secreto de la zarza


El secreto de la zarza
Luis Palau

Escuché decir que sean estos los mejores o los peores tiempos, es el único tiempo con que contamos.

Es un buen recordatorio para los cristianos. Este es nuestro momento en la historia. Debemos servir al Señor cada día durante el tiempo que tenemos. ¿Pero cómo podemos servir a Dios? ¿Cómo podemos ser victoriosos para Cristo? ¿Qué es lo que caracteriza a un obrero cristiano genuino y triunfante?

Muchos cristianos creen que si trabajan arduamente y oran lo suficiente, entonces serán victoriosos. Permítame decirle que ésa es la esencia del legalismo. Por más sincero que sea un legalista, si su fe está puesta en sí mismo y no en el Cristo viviente, indefectiblemente va camino al fracaso.

Tal fue el caso de Moisés cuando mató al egipcio que había golpeado a un esclavo hebreo. Fue sincero en sus intenciones, pero estaba confiando en sus propias fuerzas, las armas de la carne.

Y esa también era mi situación cuando en 1961 fui a cursar estudios teológicos. Tenía grandes sueños que quería ver realizados, pero mi impaciencia me llevó a confiar en mi propio poder, no en el poder del Señor.

Unos días antes de la Navidad, el orador en la reunión semanal del seminario fue el mayor Ian Thomas. Su tema fue:

"Cualquier simple zarza sirve, siempre y cuando Dios esté en la zarza."

El señor Thomas señaló que Moisés tuvo que pasar 40 años en el desierto para darse cuenta de que era nada. Dios estaba tratando de comunicarle un mensaje: "No necesito una zarza bonita, educada ni elocuente. Cualquier simple zarza sirve, siempre que Yo esté en la zarza. No serás tú haciendo algo para mí sino Yo haciendo algo a través de ti."

Thomas agregó que aquella zarza del desierto era un montón de ramitas secas que apenas habían crecido, y sin embargo, Moisés tuvo que quitarse el calzado de los pies. ¿Por qué? Porque estaba pisando tierra santa ya que Dios estaba en la zarza.

Yo era como esa zarza. No podía hacer nada para Dios. Todo lo que pudiera leer y estudiar, todas las preguntas que pudiera formular y el esfuerzo que hiciese para imitar a otros, todo era en vano. Todo en mi ministerio carecía de valor si Dios no estaba en mí. No es de extrañar que me sintiera frustrado. Sólo Dios podía darle eficacia a mi ministerio.

Cuando el mayor Thomas concluyó su sermón citando Gálatas 2:20, el mensaje adquirió sentido. "Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí: y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí."

En ese instante comprendí que el secreto para ser un obrero cristiano victorioso no radicaba en la dependencia de mí mismo sino en la completa dependencia del todopoderoso Señor Jesús resucitado quien estaba en mi corazón. Al final Dios estaba en control de mi zarza. (Como consecuencia de nuestra unión con Jesucristo, nuestro recurso interno es Dios mismo (Colosenses 2:9-15). Cuando entendemos esta verdad, Dios nos da una nueva perspectiva de nosotros mismos y comprendemos que tenemos valor.)

Sentí una inmensa paz al saber que podía dejar de luchar para vivir la vida cristiana por las mías. Pero qué pena haber perdido ocho años de mi vida tratando de hacer todo en mis propias fuerzas.

Tal vez ésta sea su situación hoy. Recuerde que así como no podemos conseguir la salvación a través del esfuerzo propio, tampoco podemos obtener victoria de esa manera.

Aunque nuestros días en la tierra sean cortos, pueden llegar a ser días grandiosos. Tendrán valor para la eternidad si tan sólo renunciamos a nosotros mismos y le decimos a Dios sinceramente: "No ya yo, sino Cristo en mí."

martes, 6 de enero de 2009

Para tu salud espiritual...

¿Afligido? tome vitamina A de Amor.
Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
le pondré en alto, por cuanto, por cuanto ha conocido mí nombre.
Me invocará y yo le responderé; con él estaré yo en la angustia.
(Salmos 91:14 y 15)

¿Burlado? tome vitamina B de Bendición.
La bendición de Jehová es la que enriquece,
y no añade tristeza con ella
(Proverbios 10:22)

¿Caído? tome vitamina C de Cántico.
Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí,
y oyó mi clamor. Me hizo sacar del pozo de la desesperación,
del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña,
y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca, un cántico nuevo,
alabanzas a nuestro Dios.
(Salmos 40:1-3)

¿Deprimido? tome vitamina D de Descanso.
Bienaventurado el hombre a quien tú, Dios corriges
y en tu ley lo instruyes.
Para hacerle descansar en los días de aflicción.
(Salmos 94:12 y 13)

¿Engañado? tome vitamina E de Escudo.
Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria, y el que levanta mi cabeza.
Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió
desde su monte santo.
(Salmos 3:3 y 4)

¿Fatigado? tome vitamina F de Fortaleza.
Jehová es mí luz y mí salvación; ¿de quién temeré?
Jehová es la fortaleza de mí vida;
¿de quién he de atemorizarme?
(Salmos 27:1)

¿Golpeado? tome vitamina G de Gozo.
Me mostrarás la senda de la vida;
en tu presencia hay plenitud de gozo.
Delicias a tu diestra para siempre.
(Salmos 16:11)

¿Hambriento? tome vitamina H de Heredad.
Mejor es lo poco del justo, que las riquezas de
muchos pecadores. Porque los brazos de los impíos
serán quebrados; Más el que sostiene a los justos es Jehová.
No serán avergonzados en el mal tiempo;
y en los días de hambre serán saciados.
Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo
desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.
(Salmos 37:16 al 19 y 25)

¿Inseguro? tome vitamina I de Intimo.
¿Quién es el hombre que teme a Jehová?
El le enseñará el camino que ha de escoger.
Gozará él de bienestar, y su descendencia
heredará la tierra. La comunión íntima de
Jehová es con los que le temen.
(Salmos 25: 12 al 14)

¿Juzgado? tome vitamina J de Justicia.
Deléitate asimismo en Dios,
y él te concederá las peticiones de tu corazón.
Encomienda a Dios tu camino,
confía en él y él hará. Exibirá tu justicia como la luz,
y tu derecho como el mediodia.
(Salmos 37:3 al 6)

¿Lastimado? Tome vitamina L de Libertad.
Los ojos de Dios están sobre los justos,
Y atentos sus oídos al clamor de ellos.
Muchas son las aflicciones del justo.
Pero de todas ellas le librará Jehová.
(Salmos 34:15 y 19)

¿Manchado? tome vitamina M de Manantial.
¡Cuán preciosa , oh Dios es tu misericordia!
Por eso los hijos de los hombres se amparan
bajo la sombra de tus alas.
Porque contigo está el manantial de vida.
(Salmos 36:7 y 9)

¿Necesitado? tome vitamina N de Nombre.
Nuestra alma espera en Dios;
Nuestra ayuda y nuestro escudo es él.
Por tanto en él se alegrará nuestro corazón,
porque en su santo nombre hemos confiado.
(Salmos 33:20 y 21)

¿Olvidado? tome vitamina O de Oir
Los ojos de Dios están sobre los justos
y atentos sus oídos al clamor de ellos.
(Salmos 34:15)

¿Preocupado? tome vitamina P de Paz
Tu diste alegría a mi corazón;
En paz me acostaré, y asi mismo dormiré,
porque solo tú, Jehová, me haces estar confiado.
(Salmos 4:7 y 8)

¿Rechazado? tome vitamina R de Refugio
Señor, tú nos has sido refugio de generación
en generación. Antes que naciesen los montes, y formases
la tierra y el mundo. Desde el siglo y hasta el siglo, tú eres Dios.
(Salmos 90)

¿Solitario? tome vitamina S de Sustento.
Echa tu carga en Jehová, y él te sustentará.
¿A quién tengo yo en los cielos sino a ti?
Y fuera de ti nada deseo en la tierra.
(Salmos 55:22 y 73:25)

¿Temeroso? tome vitamina T de Torre
Porque tú has sido mi refugio, torre fuerte;
estaré seguro bajo la cubierta de tus alas.
(Salmos 61:3 y 4)

¿Usado? tome vitamina U de Ungído
Jehová es la fortaleza de su pueblo,
y el refugio salvador de su ungído.
Tu eres escudo alrededor de mí;
Mi gloria y el que levanta mi cabeza.
(Salmos 28:8 y 3:3)

¿Vacío? tome vitamina V de Vida
Bendice alma mia a Jehová, y no olvides ninguno
de sus beneficios. El es quien perdona todas tus iniquidades,
el que sana todas tus dolencias; El que rescata del hoyo tu vida,
el que te corona de favores y misericordias;
El que sacia de bien tu boca, de modo que te
rejuvenezcas como el águila.
(Salmos 103:1 al 5)

viernes, 2 de enero de 2009

Arrancando el 2009...


Señor, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.

Al terminar este año, quiero darte las gracias por todo aquello que recibí de Ti.

Gracias por la vida, por tu sustento y tus cuidados. Gracias por cuidar de mi familia y por todo el amor que has derramado en nosotros. Gracias por todo cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

También Señor, quiero pedirte perdón. Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado. También perdóname por la oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte, por todos mis olvidos, descuidos y silencios.

En poco tiempo iniciaremos un nuevo año y te presento estos días que sólo Tú sabes si llegaré a vivir. Hoy te pido paz y alegría, fuerza y prudencia, claridad y sabiduría para nuestro mundo. Que podamos unirnos todos como hermanos y hacer de nuestro planeta uno lleno de bondad y optimismo; llevando a todas partes un corazón lleno de amor y comprensión.

Cierra mis oídos a toda falsedad y mis labios a palabras mentirosas o hirientes. Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno.

Permite Señor, que mi espíritu se llene sólo de bendiciones y que las pueda compartir con otros más necesitados.Lléname de Tu amor y que aquellos que se acerquen a mí, encuentren en mi vida un poquito de Ti. Danos un año feliz y enséñanos a amarnos los unos a los otros.Todo esto te lo pido en el poderoso nombre de Tu hijo JESUS.

No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. (Filipenses 4 : 6)

[Agradecemos a Javier Bermúdez por enviarnos esta hermosa oración]