sábado, 26 de julio de 2008

Plantar es opcional, pero la cosecha es obligatoria...


Corría el año 1972. Como joven estudiante en París, yo había sido invitado por una familia que acogía a estudiantes. Uno de ellos, versado en agronomía, pronunció la palabra ecología. Todos se miraron; nadie conocía este término. Entonces nuestro amigo explicó que la ecología es el estudio de los seres vivientes en relación con su ambiente natural.

¡Cuánto camino se ha recorrido en más de treinta años! En aquel entonces la noción de ecología apenas se conocía; ahora está en el primer lugar de los intereses mundiales, políticos, económicos, humanos… Cuanto más evidente se hace la contaminación del planeta, tanto más tememos que la vida natural se nos escape, y esto por culpa nuestra.


¿Pero qué nos dice la Biblia? Desde hace mucho ella afirma que la creación fue sujetada a la vanidad y sufre mientras aguarda la liberación (Romanos 8:20-22). El hombre domina sobre la naturaleza, pero para sí mismo, por su vanidad. Su misión era labrar y guardar la tierra (Génesis 2:15), obedeciendo a su Creador. Pero se rebeló contra él y puso la tierra bajo los efectos de su rebelión. La contaminación moral del hombre y el pecado preceden a la del planeta. Pese a todos los esfuerzos para rectificar errores, sin Dios, ninguna solución es posible. Dios es bondadoso para con los humanos y una demostración de ello son las maravillas contenidas en el universo. Más aun, Dios se reveló al enviar a Jesucristo. Nuestra primera responsabilidad es recibirle como Salvador.

viernes, 25 de julio de 2008

La piedra que nos interpela


En la antigua catedral de Lübeck (ciudad de Alemania) se lee, grabado en la piedra:

Cristo, nuestro Señor, nos habla así:

–Me llaman Salvador, pero no dejan que yo los salve:

–Me llaman la luz, pero no creen en mí:

–Me llaman el camino, pero no me siguen:

–Me llaman la vida, pero no me requieren:

–Me llaman maestro, pero no me escuchan:

–Me llaman sabio, pero no me interrogan:

–Me llaman todopoderoso, pero no confían en mí.


No se extrañen si no los conozco.


Cada una de estas palabras nos interpela y nos invita a poner nuestra vida diaria en orden, de acuerdo con nuestra profesión de fe. Dios no se detiene en lo que decimos, sino que quiere “la verdad en lo íntimo” (Salmo 51:6). Cuidémonos de no merecer el reproche que Jesús hizo en otros tiempos a los escribas y fariseos: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:8). “Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca” (Apocalipsis 3:15-16).“Sé, pues, celoso, y arrepiéntete. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (Apocalipsis 3:19-20).


No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Mateo 7:21


¡Señor, Señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
Mateo 25:11-12

domingo, 20 de julio de 2008

¿DONDE ESTÁN LOS DEMÁS?


Lucas 17:11-19 Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados. Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz, y se postró rostro en tierra a sus pies, dándole gracias; y éste era samaritano. Respondiendo Jesús, dijo: ¿No son diez los que fueron limpiados? Y los nueve, ¿dónde están? ¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero? Y le dijo: Levántate, vete; tu fe te ha salvado.`


Aquellos hombres de lejos clamaron al Señor diciendo "ten misericordia de nosotros". Pareciera ser que estaban unánimes, en un mismo sentir y creían lo mismo. No gritó uno una cosa, y el otro, otra; sino que los diez clamaron igual. Esta frase "ten misericordia", no es trillada, gastada, hueca, sino una expresión, una confesión de fe. Parece ser que lo que Dios da por misericordia en la mente de algunos, no lo da por fe, pero uno no puede clamar misericordia, si no cree; estamos llenos de dichos religiosos. El "amén" no es un "así sea", sino un grito; el "gloria a Dios" no saben ni cuándo decirlo. Como que es la jerga, el lenguaje religioso que está sustituyendo la fe que se lleva en el corazón. Esta está llena de palabrería religiosa, que parece ser que te da la imagen de ser un gran cristiano. Un montón de palabras se dicen del diente al labio, pero no se viven en el corazón. Es algo religioso, cambiamos las expresiones que teníamos antes, por dichos o palabras que no salen del corazón.


Estos hombres no expresaban una simple repetición que oyeron por ahí, sino que realmente creían que Jesús los podía sanar, habían escuchado de El. Pensaron: "Jesús nos puede sanar". Algunos quizás dijeron: "La lepra no se puede sanar". Pero otros decían: "El quiere sanar a la gente. Hemos escuchado de otro leproso a quien Jesús sanó". Estaban esperando que Jesús pasara y cuando lo hizo, clamaron "ten misericordia de nosotros". Pero no es una frase solamente. Hay quienes les dices: "El Señor te va a bendecir", y responden "recibo", pero no lo hacen realmente. En vez de recibir, lo sustituyen por un "decir que reciben". De la misma forma, dice "yo no recibo esto", pero ¿en base a qué? Dicen: "no lo acepto", pero en realidad sí lo aceptan, porque no tienen una Palabra que sustente su autoridad. Asimismo, no pueden ir a un juzgado a decir: "Yo siento que soy inocente". Hay muchos religiosos que dicen: "Es que yo siento". La Biblia es un libro legal. No puedes ir a un juzgado a reclamar una herencia si no tienes los papeles, de la misma forma no puedes aceptar o rechazar algo si no lo basas en la Palabra, si no tiene fondo.


Debes de decir: "Yo no puedo recibir esta enfermedad, porque en la Biblia dice que por sus llagas soy sano. Este es mi testamento y lo leo, aquí está mi herencia; a qué tengo o no derecho; qué tengo y que no tengo que hacer". Pero vienen con la costumbre de tener a sobre la mesa de noche la Biblia y ver el Salmo 91. Creen que la Biblia por sí sola produce resultados, pero no es así, hay que leerla, creer lo que dice y ponerlo en práctica. Algunos ponen excusas como "es que no la entiendo".


Pero algo tiene que entender. Dios la escribió para que la entiendas por su Espíritu Santo. Y si no entiendes algo, continúa leyendo, hay otras cosas más que entender.
Basta de frases trilladas, tengamos fe y creamos su Palabra. Bartimeo usó la misma frase; él estaba ciego, pasó Jesús y de repente, empezó a gritar "ten misericordia de mí". La gente lo calló, pero él siguió gritando. Hasta que Jesús dijo: "Tráiganlo aquí".
Logró captar la atención de Jesús por la fe. Hay personas que quieren que Dios les dé resultados, pero no quieren su Palabra. Bartimeo dijo: "Ten misericordia de mí", era una expresión de fe, no de "a ver qué resulta".


Veo a personas cristianas que se expresan de muchas formas, pero carecen de fondo. Dondequiera están "gloria a Dios, Santo, Amén", pero en las oficinas no trabajan bien, no entregan las cosas a tiempo, no hacen lo que el jefe pide. Eso no da gloria a Dios, eso da lástima, pena, vergüenza.


Ustedes no han sido enseñados a decir "aleluya" cada media hora, sino a escuchar la Palabra y cumplirla, esa es la manera más cercana a lo que la Biblia pide que tengamos, no ese montón de gritos y cosas. Yo no digo que no las digas, porque dice que cuando regresaron, gritaron, pero hay que saber cómo dar la gloria a Dios, cómo se le alaba.

martes, 15 de julio de 2008

Quien Soy YO...


Yo soy justo y santo (Ef. 4:24)

Yo soy un hijo de Dios (Jn. 1:12)

Yo soy amigo de Cristo (Jn. 15:15)

Yo soy la sal de la tierra (Mt. 5:13)

Yo soy la luz del mundo (Mt. 5:14)

Yo soy enemigo del diablo (1 P. 5:8)

Yo soy siervo de la justicia (Ro. 6:18)

Yo soy una nueva creación (2 Co. 5:17)

Yo soy prisionero de Cristo Jesús (Ef. 3:1; 4:1)

Yo estoy escondido con Cristo, en Dios (Col. 3:3)

Yo soy santo (Ef. 1:1; 1 Co. 1:2; Fil. 1:1; Col. 1:2)

Yo soy un miembro del cuerpo de Cristo (1 Co. 12:27)

Yo soy conciudadano del resto de la familia de Dios (Ef. 2:19)

Yo soy participante de Cristo; yo participo de su vida (He. 3:14)

Yo soy coheredero con Cristo y comparto su legado con Él (Ro. 8:17)

Yo soy nacido de Dios, y el malo -el diablo- no puede tocarme (1 Jn. 5:18)

Yo soy escogido de Dios, santo y entrañablemente amado (Col. 3:12; 1 Ts. 1:4)

Yo estoy reconciliado con Dios, y soy ministro de reconciliación (2 Co. 5:18,19)

Yo soy conciudadano del cielo, y estoy sentado en el cielo ahora mismo (Fil. 3:20; Ef. 2:6)

Yo soy un peregrino extranjero y exilado en este mundo donde vivo transitoriamente (1 P. 2:11)

Yo soy hechura de Dios -su manufactura- nacido de nuevo en Cristo, para hacer su obra (Ef. 2:10)

Yo soy templo de Dios -una vivienda suya-. Su Espíritu y su vida viven en mí (1 Co. 3:16; 6:19)

Yo soy una de las piedras vivas de Dios, y estoy siendo edificado en Cristo como casa espiritual (1 P. 2:5).

Yo soy miembro escogido del linaje, del real sacerdocio, de la nación santa, del pueblo adquirido por Dios (1 P. 2:9,10).

domingo, 13 de julio de 2008

Dios y su venida en Cristo Jesús por medio del Espíritu Santo



1.
Si Dios se hizo hombre, entonces deberíamos esperar que hiciera una entrada desaconstumbrada en esta vida.


2.
Si Dios se hizo hombre, entonces deberíamos esperar que fuera sin pecado.


3.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperiamos que manifestara lo sobrenatural en forma de milagros.


4.
Si Dios se hizo hombre, entonces deberiamos esperar que tuviera un agudo sentido de diferencia de los demás hombres.


5.
Si Dios se hizo hombre, entonces ciertamente sus palabras serían las mas grandes que se han dicho.


6.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperaríamos que tuviera una influencia duradera y universal.


7.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperaríamos que satisficiera el hambre espiritual en el hombre.


8.
Si Dios se hizo hombre, entonces esperaríamos que ejerciera poder sobre la muerte.

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Dado esto, te invito a que creas en mi Señor Jesucristo...


La venida de Jesucristo es confirmada por las 332 distintas predicciones que fueron literalmente cumplidas en Cristo. (Antiguo Testamento)
El nuevo testamento se refiere al Cristo, Vivo, muerto y Resucitado.
El Evangélio completo es Dios, Amén!


Un consejo: Lee la Biblia, para que tu y tu casa sean liberados del maligno!