martes, 18 de diciembre de 2012

Dios es por mí

Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿como no nos dará también con él todas las cosas? [Romanos 8:31-32]


   Porque Dios es amor, me ama tal como soy y se preocupa por mi con ternura y fidelidad.


     Porque es soberano, su amor y benevolencia hacia mí se ejercen continuamente. Sí, todas las circunstancias de mi vida las encamina para bien.
     
     Porque Dios es sabio, sabe mejor que yo lo que necesito.
     
     Porque Dios es luz, ilumina los rincones oscuros de mi vida para ponerlos en armonía con lo que él es. 
     
     Porque Dios es omnisciente* (el que conoce todas las cosas), sabe cual es mi relacion con él; conoce, pues, mis necesidades interiores, mis problemas y mis penas mucho antes de que yo los sienta.

     Porque es omnipotente* (el que todo lo puede), me protege en toda circunstancia, puede librarme de las tentaciones, de donde sea que vengan, y hacerme vencedor.

     Porque Dios es omnipresente* (el que está presente al mismo tiempo en todas partes), se halla justo en el lugar donde me encuentro en este momento, para decirme: "Ten ánimo, aquí estoy y entiendo que la vida te inflige heridas; pero ¿no soy yo quien te trae la calma, la paz y el gozo? Sí, estoy cerca de ti a tu lado"

     Porque Dios es misericordioso, da sin exigir nada previamente, pero se regocija al verme apreciar las bendiciones con las que me colma gratuita y abundantemente.

*Omnisciente, omnipotente y omnipresente son atributos de Dios únicamente.


No hay comentarios: