miércoles, 16 de noviembre de 2011

Introducción


En el mundo actual, la competencia pareciera ser uno de los valores centrales proclamados para obtener éxito en los negocios. Sin embargo, ser competitivo, desde el punto de vista de Wattles, es un impedimento que bloquea la realización de lo que se desea. Para hacerse verdaderamente rico, el Sr. Wallace D. Wattles propone la no-competencia, el deseo auténtico de ayudar a otros en su crecimiento, la combinación del pensamiento de progreso con la acción, el sostenimiento de la fe y de la intención inquebrantables de hacer, cada día, todo lo que pueda hacerse, con un sentimiento profundo de gratitud hacia todo lo que se tiene.

En este pensamiento que permite acceder a la riqueza a quien lo determine en su corazón, se plantea la revolucionaria declaración de que la "pobreza no existe".

El pensamiento, así como su manifestación en palabras, crean realidad. Lo pensado es creado. Por lo tanto, decir que existe la pobreza es crearla o, al menos, no generar las condiciones para modificarla.

Prov 13:13 El que menosprecia la palabra, perecerá por ello: mas el que teme el mandamiento, será pagado.
Prov 25:11 Manzanas de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conveniente.
Ecl 8:4 Porque la palabra del rey es su potestad; y quien le dirá: ¿Que haces?

Como seres humanos nos constituimos en el lenguaje y creamos el mundo que nos rodea a partir de él. Desde esta perspectiva, se habla de un poder generativo del lenguaje, a diferencia de lo que tradicionalmente se entiende como un código o sistema de reglas que describen una realidad preexistente: a través del lenguaje hacemos que ocurran ciertas cosas, nos creamos a nosotros mismos y creamos nuestras posibilidades en el mundo.

El verdadero "Secreto que tanto se comenta en las altas esferas" lo que hace que ocurran las cosas que queremos es la mismísima palabra que sale de nuestro corazón por medio de nuestra boca y se manifiesta en nuestro rededor. Dios nos dio a todos un don tan poderoso, y debido a ello nos manda a que cuidemos nuestro corazón de tal manera a que nos vaya bien.

Dios nos creó, nos dio vida, nos dio libre albedrío y el poder de cambiarlo todo en este mundo que nos presto, pues somos administradores de nuestra vida y rendiremos cuentas sobre nuestros resultados.

Dios te bendiga y prospere bajo su voluntad!

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