sábado, 4 de octubre de 2008

Verdugo de mi mismo (presiones internas)


1 Samuel 5; 3: Al día siguiente, cuando los habitantes de Asdod se levantaron, vieron que la estatua de Dagón estaba tirada en el suelo, boca abajo, frente al arca del Señor. Así que la levantaron y la colocaron en su sitio. Pero al día siguiente, cuando se levantaron, volvieron a encontrar la estatua tirada en el suelo, boca abajo, frente al arca del Señor. Sobre el umbral estaban su cabeza y sus dos manos, separadas del tronco.

1 Samuel 6; 3: — Si piensan devolverla —contestaron—, no la manden sin nada; tienen que presentarle a Dios una ofrenda compensatoria. Entonces recobrarán la salud y sabrán por qué Dios no ha dejado de castigarlos.
— ¿Y qué le debemos ofrecer?— preguntaron los filisteos.
—Cinco figuras de oro en forma de tumor —respondieron aquéllos— y otras cinco en forma de rata, conforme al número de jefes filisteos, pues la misma plaga los ha azotado a ustedes y a sus jefes.

Cada vez que me veo víctima de los demás es porque soy tirano de mí mismo.

Las personas que se ponen en víctimas son las que se autocastigan.
Hay gente que queda a mitad de camino porque no puede manejar presiones.
Hay cuatro principios que necesitamos para manejar presiones:

1- Cambios de pensamientos nocivos:

La mente se puede morir aunque estés con vida. El cerebro se envenena con pensamientos equivocados. Tengo que tener pensamientos de libertad, porque nada cambia hasta que no cambiar mi mente y mi interior.
¿Debería hace lo que me dicen los demás?
¿Debería ayudar a todos los que me rodean?
¿Debería escuchar los problemas de todo el mundo?
¿Debería hacer felices a los demás?
¿Debería ser siempre feliz?
¿Debería atender a mi pareja?
¿Debería servir a Dios?
Todas las respuestas son falsas…
La palabra ‘debería’ te hace verdugo de vos, hace que tu dictador interno resucite y te volvés rígido, inflexible.
Cuando no podés cumplir con los ‘debería’ sentís culpa y te castigás.

“Yo solo oigo mi voz interna.” Cuando alguien te pide algo y tu voz interna te dice ‘deberías llevarle…’ vas a sentirte presionado. La única voz que existe es la que está dentro nuestro.
¡Los demás tampoco deberían! No puedo imponerle mi voluntad a nadie. Cuando sos libre de tus deberías hacés libre a los demás de vos.

Tenemos que cambiar la palabra ‘debería’ por ‘preferiría’, ‘me gustaría’.

2- Cambiar la visión: Dejar de ver las situaciones como presión para verlas como desafío.

Dios no te presiona, Dios te desafía, te empuja a más. Dios te va a expandir y va a dolerte, pero no lo vivas como una presión. Dios te va a entrenar para que sus fuerzas estén en tu vida.

Enseñanza sin desafío es entretenimiento.
Si perdiste algo, Dios quiere que creas que Él puede darte algo mejor.

3- Cambiar ‘presión’ por ‘atención’

Una persona vive presionada cuando no es atenta. Cuanta más atención presta uno, menos presión va a tener.

4- Cambio ‘presión’ por ‘presencia’.

Cuenta el relato bíblico que un grupo de judíos fueron a pelear y cuando el enemigo les mató 4 mil personas empezaron a llorar.

Estos judíos representan a la gente que se manda por su cuenta, no busca la presencia de Dios y lo culpa cuando las cosas salen mal.

Uno de esos judíos se dio cuenta que les faltaba la presencia de Dios. En ese entonces la presencia estaba en un cofre llamado ‘arca’, era de oro. Cuando ellos llegaron con el arca, empezaron a gritar, se enfrentaron una vez más con los filisteos y éstos volvieron a matar a gente del pueblo de Dios.

Los filisteos mataron a 30 mil, porque los judíos tenían la presencia de Dios como un símbolo mágico, como un ritual. Ellos tenían la presencia de Dios al lado pero no dentro.

La gente que tiene la presencia de Dios al lado sufre más que la gente que ni lo tiene.

Cuando tuvieron el arca lo llevaron a su templo y lo pusieron al lado de un pescado gigante, llamado Dagón. Al día siguiente, cuando entraron al templo encontraron la estatua de Dagón estaba en el suelo y la levantaron. Pero al otro día volvieron a encontrarla en el suelo pero sin la cabeza y los brazos.

1- Todo lo que el diablo levantó en tu contra va a caer delante de la presencia de Dios.

2- Todo lo que el diablo hizo con sus manos para robarte sus manos, serán cortadas delante de tus ojos porque no hay dos dioses, hay un solo Dios verdadero.

El diablo no pelea contra Dios, porque un mosquito no puede pelear contra un gigante valiente.

3- El pueblo filisteo estuvo lleno de ratas que comieron todas las cosechas.
Todo lo que atentó contra tu vida ha caído en maldición por parte del Señor. Nunca maldigas a nadie, ni tomes venganza, porque la venganza es del Señor.

El pueblo filisteo sufrió 7 meses.
Los filisteos mandaron el arca para el pueblo de Dios.

Todo lo que el diablo te quitó, lo vas a volver a tener en carro nuevo, en bueyes nuevos y vas a recibir lo que el diablo quiso soltar sobre tu vida en prosperidad.

El diablo te va a devolver por 7 porque sos un hijo de Dios.

Cuando llegaron a la ciudad, hicieron leña con el carro, a los bueyes los mataron e hicieron una ofrenda al Señor. Dios te va a dar la revancha para que pelees contra el diablo.

Abinadab se quedó con el arca y Dios lo bendijo por años. Después de 20 años, David llevó el arca a la ciudad.

¡Jugate por Dios!

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